×

Mensaje

Usted ya está suscrito

boton-h 01boton-h 02boton-h 03boton-h 04boton-h 05boton-h 06

Domingo de la Santísima Trinidad

(Dt 4, 32-34. 39-40; Sal 32; Rom 8, 14-17; Mt 28, 16-20)

Hoy, como culmen de la celebración de los misterios pascuales, celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad. Es día de profesar la fe en el Dios revelado. “Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro” (Dt 4,39).

No creemos en un Dios lejano, abstracto, proyección de nuestra necesidad religiosa. Hemos recibido el Espíritu, que nos relaciona con un Dios personal, entrañable, amigo, hermano. “Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Rom 8,17).

Espíritu Santo:

Son muchos los nombres con los que te invoca la Iglesia, y nos cuesta comprender algunos de ellos. Eres el Abogado, el Consejero, el Defensor, el Paráclito, el Huésped del alma, el Amor divino, el Consolador.

Quiero acogerme a tu acción más íntima, a la que obras en el corazón, en el hondón del alma, con tus mociones consoladoras, las que además de conceder alivio en la prueba, indican el camino por el que seguir hacia la meta que tenemos como horizonte, Dios mismo.

Hace apenas unos días el Papa Francisco nos dió luces sobre cómo rezar en nuestras casas.  Las ideas que nos dejó, resultan enriquecedoras pues todos podemos de forma sencilla ponerlas en práctica para mejorar nuestra relación con Dios.

VI Domingo de Pascua

(Act 10, 25-26. 34-35. 44-48; Sal 97; 1Jn 4, 7-10; Jn 15, 9-17)

Experiencia del Amor

Pocos días como hoy concurren las lecturas con tanta fuerza y evidencia para afirmar el núcleo de la revelación: “Dios es amor” (1Jn 4, 7). Quizá no valoramos la expresión suficientemente, por ser manida y estar un tanto gastada, como si fuera fórmula aprendida del catecismo.

V Domingo de Pascua

(Act 9, 26-31; Sal 21; 1Juan 3, 18-24; Juan 15, 1-8)

La fuerza del nombre de Jesús

El consejo de obrar en el nombre de Jesús puede parecer un atavismo, intento de usar su nombre como una especie de talismán, como palabra mágica. Las autoridades de los tiempos de los Apóstoles así lo creyeron, y les prohibieron pronunciar ese nombre a Pedro y a Juan.

La virtud que posee el nombre de Jesús no implica una fuerza esotérica, sino que por la fe en la persona del Señor se da el signo trascendente.

 

Suscripción

banners siguenos

banners youtube

Comunidad de intercesión

rezamos2

Compartir

Si te ayuda este blog ¡Compártelo!

¿Qué es la oración?

¿Cómo rezar?

Oraciones

La tradición

El arma de Juan Pablo II – la consagraci…

El arma de Juan Pablo II – la consagración mariana

En el "Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen", San Luis María Grignion de Montfort nos dice que...

Noticias sobre la oración

Pensamientos

Temas frecuentes

abandono adoración adviento agradar a Dios agradecimiento alabanza alma amistad amor amor a Dios amor de Cristo amor de Dios apóstol arrepentimiento auxilio ayuda bautismo belleza bendición Benedicto XVI bondad buscador de Dios búsqueda de Dios camino caridad cielo comentario a la liturgia compasión comunión confesión confianza confianza en Dios consagración consuelo contemplación conversión corazón Creación creaturas Cristo cruz cuaresma cómo orar cómo rezar desprendimiento Dios dolor ejemplo de Cristo Encarnación escucha esperanza Espíritu Santo eternidad Eucaristía evangelizar familia fe felicidad fidelidad fortaleza gloria de Dios gozo gracia gratitud hijos humildad Iglesia intercesión Jesucristo Jesús libertad liturgia lucha luz maestros de vida espiritual Maria martirio María matrimonio meditación miedo misericordia muerte Navidad obediencia ofrecimiento oracion oraciones oraciones para niños oración orar con los salmos Pablo VI paciencia Padre padrenuestro padres palabra Palabra de Dios Papa Francisco para reflexionar pascua Pasión de Cristo paz pecado perdón perseverancia petición piedad pobreza predicación presencia de Dios protección Providencia redención reflexión resurrección rosario sabiduría sacerdocio sacrificio Sagrado Corazón de Jesús salmos Salvación San Juan Pablo II santa misa santidad santos Santísima Virgen sed de Dios Semana Santa sencillez sequedad Señor silencio sufrimiento súplica tentaciones testimonio tiempo tristeza unión con Dios verdad vida vida espiritual vida interior virgen de guadalupe Virgen María visita al Santísimo vocación voluntad de Dios