Desplegando artículos por etiqueta: Maria

Y como esas palabras, siendo proferidas por el Verbo, son todopoderosas y de una eficacia divina, engendran en el corazón de Juan sentimientos de hijo digno de María, al igual que en el corazón de María despiertan una ternura especial para todos aquellos que la gracia hace hermanos de Jesucristo.- Y, ¿quién dudará un instante siquiera de que la Virgen respondió, como en Nazaret, con un Fiat callado, sí, esta vez, pero igualmente lleno de amor, de humildad y de obediencia, en el que toda su voluntad se fundía con la de Jesús, para realizar el supremo anhelo de su Hijo? Santa Gertrudis refiere que, oyendo un día cantar en el Oficio divino las palabras del Evangelio referentes a Cristo: «Primogénito de la Virgen María», decíase en sus adentros: «Paréceme que el título de Hijo único convendría harto mejor a Jesús que el de Primogénito»"; mientras se detenía a considerar esto apareciósele la Virgen María y dijo a la excelsa monja: «No, no es "Hijo único" sino "Primogénito", lo que mejor conviene; porque después de Jesús, mi dulcísimo Hijo, o más bien, en El y por El, os han engendrado a todos las entrañas de mi caridad y ahora sois mis hijos, hermanos de Jesús» (Insinuaciones de la divina piedad, l. IV, c. 3).

El Hijo de Dios es el primogénito entre muchos hermanos, y, siendo por naturaleza único, atrajo hacia sí muchos por la gracia, para que fuesen uno solo con el. Pues da poder para ser hijos de Dios a cuantos lo reciben.

Así pues, hecho hijo del hombre, hizo a muchos hijos de Dios. Atrajo a muchos hacia sí, único como es por su caridad y su poder: y todos aquellos que por la generación carnal son muchos, por la regeneración divina son uno solo con él.

 Cristo es, pues, uno, formando un todo la cabeza y el cuerpo: uno nacido del único Dios en los cielos y de una única madre en la tierra; muchos hijos, a la vez que un solo Hijo.

Pues así como la cabeza y los miembros son un hijo a la vez que muchos hijos, asimismo María y la Iglesia son una madre y varias madres; una virgen y muchas vír­genes.

 Ambas son madres, y ambas vírgenes; ambas conci­bieron sin voluptuosidad por obra del mismo Espíritu ambas dieron a luz sin pecado la descendencia de Dios Padre. María, sin pecado alguno, dio a luz la cabeza del cuerpo; la Iglesia, por la remisión de los pecados dio a luz el cuerpo de la cabeza. Ambas son la madre de Cristo, pero ninguna de ellas dio a luz al Cristo total sin la otra.

 Por todo ello, en las Escrituras divinamente inspiradas se entiende con razón como dicho en singular de la vir­gen María lo que en términos universales se dice de la virgen madre Iglesia, y se entiende como dicho de la vir­gen madre Iglesia en general lo que en especial se dice de la virgen madre María; y lo mismo si se habla de una de ellas que de la otra, lo dicho se entiende casi indiferente y comúnmente como dicho de las dos.

 También se considera con razón a cada alma fiel como esposa del Verbo de Dios, madre de Cristo, hija y herma­na, virgen y madre fecunda. Todo lo cual la misma sabi­duría de Dios, que es el Verbo del Padre, lo dice universalmente de la Iglesia, especialmente de María y singular­mente de cada alma fiel.

 Por eso dice la Escritura: Y habitaré en la heredad del Señor. Heredad del Señor que es universalmente la Iglesia, especialmente María y singularmente cada alma fiel. En el tabernáculo del vientre de María habitó Cristo durante nueve meses; hasta el fin del mundo, vivirá en el taber­náculo de la fe de la Iglesia; y, por los siglos de los siglos, orará en el conocimiento y en el amor del alma fiel.

Sermón 51

Lucía le pide la curación de un enfermo y la Virgen le dice: "Que se convierta y el año entrante recuperará la salud".

Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige, no se turbe tu corazón, no temas esa enfermedad ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester?

¡Oh tú, quienquiera que seas,
advierte que en esta vida,
más bien que andar por tierra firme,
vas navegando entre peligros y borrascas!
Si quieres no quedar sumergido,
MIRA LA ESTRELLA, INVOCA A MARÍA.

María sea la estrella que os ilumine la senda, os muestre el camino seguro para llegar al Padre del cielo; sea como el ancla a la que os debéis sujetar cada vez más estrechamente en el tiempo de la prueba.

- ¿Y voy a quedarme solita en este mundo?

- ¡No hijita! ¿Sufres mucho? Pero no te desanimes, que yo no te abandonaré. Mi corazón inmaculado será tu refugio y yo seré el camino que te conduzca a Dios.

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores. (oración enseñada por el ángel)

¡Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre principalmente a las más necesitadas! (oración de los pastorcitos de Fátima,que se reza durante el rosario después de cada decena)

 

Suscripción

banners siguenos

Temas frecuentes

abandono adoración adviento agradar a Dios agradecimiento alabanza alma amistad amor amor a Dios amor de Cristo amor de Dios apóstol arrepentimiento auxilio ayuda bautismo belleza bendición Benedicto XVI bondad buscador de Dios búsqueda de Dios camino caridad cielo comentario a la liturgia compasión comunión confesión confianza confianza en Dios consagración consuelo contemplación conversión corazón Creación creaturas Cristo cruz cuaresma cómo orar cómo rezar desprendimiento Dios dolor ejemplo de Cristo Encarnación escucha esperanza Espíritu Santo eternidad Eucaristía evangelizar familia fe felicidad fidelidad fortaleza gloria de Dios gozo gracia gratitud hijos humildad Iglesia intercesión Jesucristo Jesús libertad liturgia lucha luz maestros de vida espiritual Maria martirio María matrimonio meditación miedo misericordia muerte Navidad obediencia ofrecimiento oracion oraciones oraciones para niños oración orar con los salmos Pablo VI paciencia Padre padrenuestro padres palabra Palabra de Dios Papa Francisco para reflexionar pascua Pasión de Cristo paz pecado perdón perseverancia petición pobreza predicación presencia de Dios protección Providencia prueba recogimiento redención reflexión resurrección rosario sabiduría sacerdocio sacrificio Sagrado Corazón de Jesús salmos Salvación santa misa santidad santos Santísima Virgen sed de Dios Semana Santa sencillez sequedad Señor silencio sufrimiento súplica tentaciones testimonio tiempo tristeza unión con Dios verdad vida vida espiritual vida interior virgen de guadalupe Virgen María visita al Santísimo vocación voluntad de Dios