Encrucijadas de la vida
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Señor, hoy quiero pedirte que vengas a derramar tu Amor y tu Paz en mi familia, mi trabajo
y en todas las áreas de mi vida.
Amado Jesús, apacienta con tu paz mis rebeldías,
mis resentimientos, mis odios,
mi falta de oración, de amor y de perdón.
Derrama, dulce Jesús, tu amor sobre mi corazón,
para que te lo pueda entregar sin temor y abrirlo a tu Gracia.
María santísima,
inunda con tu tierno Amor,
cada uno de los recuerdos que tengo escondido en mi corazón:
todas mis plegarias, mis anhelos, proyectos,
afectos más preciados, mis sentimientos más puros.
Adorado Jesús,
lléname con la Paz que brota de cada una de tus santas Llagas.
Prepárame para recibir la gracia que me quieras regalar.
Señor,
que tu suave y profundo amor,
penetre en mis heridas y llene mis vacíos con tu Santo Espíritu.
Que junto con María, mi madre,
me abandone en tus amorosos brazos, para que te lleves toda la inquietud de mi corazón y pueda experimentar tu paz.
Jesús, lava mis heridas, mi corazón y todo mi ser.
Sedúceme, Jesús, con la dulzura de tu Amor, de la mano de mi Madre.
Padre amado,
me entrego a tu paternal corazón, para que obres en el mío.
Regálame tu alegría, Señor y hazme descansar en Ti.

Señor, hoy quiero pedirte que vengas a derramar tu Amor y tu Paz en mi familia, mi trabajo
y en todas las áreas de mi vida.
Amado Jesús, apacienta con tu paz mis rebeldías,
mis resentimientos, mis odios,
mi falta de oración, de amor y de perdón.
Derrama, dulce Jesús, tu amor sobre mi corazón,
para que te lo pueda entregar sin temor y abrirlo a tu Gracia.
María santísima,
inunda con tu tierno Amor,
cada uno de los recuerdos que tengo escondido en mi corazón:
todas mis plegarias, mis anhelos, proyectos,
afectos más preciados, mis sentimientos más puros.
Adorado Jesús,
lléname con la Paz que brota de cada una de tus santas Llagas.
Prepárame para recibir la gracia que me quieras regalar.
Señor,
que tu suave y profundo amor,
penetre en mis heridas y llene mis vacíos con tu Santo Espíritu.
Que junto con María, mi madre,
me abandone en tus amorosos brazos, para que te lleves toda la inquietud de mi corazón y pueda experimentar tu paz.
Jesús, lava mis heridas, mi corazón y todo mi ser.
Sedúceme, Jesús, con la dulzura de tu Amor, de la mano de mi Madre.
Padre amado,
me entrego a tu paternal corazón, para que obres en el mío.
Regálame tu alegría, Señor y hazme descansar en Ti.

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